Para llegar a esta conclusión, la psicóloga Lotte Thomsen y sus colegas han analizado cómo los niños relacionan el tamaño con el poder, una correlación omnipresente en todas las culturas humanas y también en el reino animal.
“Los reyes y jefes se sientan tradicionalmente en tronos grandes, elevados, llevan coronas elaboradas o ropas que les hacen parecer más grandes de lo que son, y sus subordinados se arrodillan para mostrar respeto”, señaló Thomsen.
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